Eduarda vivía en un
mundo de absoluto control, no había día en la vida que no fuera monitoreada, y
le gustaba sentirse así, por que sentía el amor y la preocupación de su novio..
El solía decirle.. “tu eres mucho más de lo que merezco, debes ser tratada como
tal, cuidada, atendida, querida, consentida, todo lo que tu quieras, yo te doy"...
El siempre pensó en
eso. Si ella no estuviera salpicada de sangre por un empujón, que había
terminado en un golpe, el cual le lastimó la nariz y le hizo sangrar chorros y
chorros..
En el baño de su casa,
lavaba su mano, que había contenido en parte, este líquido vital que aún se
desparramaba por la nariz hacia el blanco lavabo donde resaltaba el color rojo,
mezclado con el agua que formaban ríos diminutos de pensamientos del pasado que
no tenían nada que ver con la realidad..
Todo se habría originado por una discusión en la que el hombre de la
casa, no tendría noción de los pantalones que debería ponerse.. Ella tenía que
hacerlo todo, no le molestaba, pero, al verse el en una situación en la que no puede actuar, y ver que ella toma
la posta de la vida, se siente ínfimo!. Y eso lo hace caprichoso, Eduarda era
la madre de este “muchachito” inseguro que ahora la golpeaba por todo.. Ella se
sentía víctima, pero se daba cuenta de que, él se arrepentía tanto de verle
así, que empezó a hacerse más víctima de lo que se sentía...
Se empezó a dar cuenta
del tremendo dolor psíquico y mental que al novio le producía verla moreteada,
se estaba transformando para su propio beneficio, “si yo me siento adolorida,
él me curará, y me tratará con amor, con detalles, como antes.”
“Por que un golpe te
duele ese rato, un moretón te dura dos semanas, pero el cargo de consciencia de
haberle hecho daño a la persona que más quieres no desaparece de un día al
otro, y menos si es que yo me encargo de recordárselo cada vez que él se sienta
bien”.
Así que, una vez
olvidado el asunto, cuando él estaba bien, luego de haberlo “perdonado” y cuando
él menos se lo espere.. Pam!.. le caerá el baldazo de agua fría con ese
recuerdo..
Y así fue, en los restaurantes,
en la calle, con los amigos, en el trabajo, todo iba normal, hasta que Eduarda
lanzaba un poquito de veneno… Lo había aprendido en la tele, en algún
programucho ahí nacional, donde un hombre vendió la traición de su mujer a su
amante por un dólar.. Esta mujer terminó sus días suicidándose por que no
aguantaba ver en lo que su vida se había transformado.. Eduarda no le pedía
menos al destino.. Deseaba quedarse sola, si es posible, “Viuda”.. Pero como
tenía motivos para no arrepentirse de su situación, nunca se separaría, orgullo
y el supuesto amor, sus sentimientos no la harían retirarse del juego, al menos
sin devolverle de alguna manera el dolor que el le causó al mantener a su princesa
a su lado por la fuerza…

No hay comentarios:
Publicar un comentario