viernes, 9 de marzo de 2012

Ríos de pensamientos..





Eduarda vivía en un mundo de absoluto control, no había día en la vida que no fuera monitoreada, y le gustaba sentirse así, por que sentía el amor y la preocupación de su novio.. El solía decirle.. “tu eres mucho más de lo que merezco, debes ser tratada como tal, cuidada, atendida, querida, consentida, todo lo que tu quieras, yo te doy"...

El siempre pensó en eso. Si ella no estuviera salpicada de sangre por un empujón, que había terminado en un golpe, el cual le lastimó la nariz y le hizo sangrar chorros y chorros..
En el baño de su casa, lavaba su mano, que había contenido en parte, este líquido vital que aún se desparramaba por la nariz hacia el blanco lavabo donde resaltaba el color rojo, mezclado con el agua que formaban ríos diminutos de pensamientos del pasado que no tenían nada que ver con la realidad..  Todo se habría originado por una discusión en la que el hombre de la casa, no tendría noción de los pantalones que debería ponerse.. Ella tenía que hacerlo todo, no le molestaba, pero, al verse el en una situación en  la que no puede actuar, y ver que ella toma la posta de la vida, se siente ínfimo!. Y eso lo hace caprichoso, Eduarda era la madre de este “muchachito” inseguro que ahora la golpeaba por todo.. Ella se sentía víctima, pero se daba cuenta de que, él se arrepentía tanto de verle así, que empezó a hacerse más víctima de lo que se sentía...

Se empezó a dar cuenta del tremendo dolor psíquico y mental que al novio le producía verla moreteada, se estaba transformando para su propio beneficio, “si yo me siento adolorida, él me curará, y me tratará con amor, con detalles, como antes.”
“Por que un golpe te duele ese rato, un moretón te dura dos semanas, pero el cargo de consciencia de haberle hecho daño a la persona que más quieres no desaparece de un día al otro, y menos si es que yo me encargo de recordárselo cada vez que él se sienta bien”.

Así que, una vez olvidado el asunto, cuando él estaba bien, luego de haberlo “perdonado” y cuando él menos se lo espere.. Pam!.. le caerá el baldazo de agua fría con ese recuerdo..

Y así fue, en los restaurantes, en la calle, con los amigos, en el trabajo, todo iba normal, hasta que Eduarda lanzaba un poquito de veneno… Lo había aprendido en la tele, en algún programucho ahí nacional, donde un hombre vendió la traición de su mujer a su amante por un dólar.. Esta mujer terminó sus días suicidándose por que no aguantaba ver en lo que su vida se había transformado.. Eduarda no le pedía menos al destino.. Deseaba quedarse sola, si es posible, “Viuda”.. Pero como tenía motivos para no arrepentirse de su situación, nunca se separaría, orgullo y el supuesto amor, sus sentimientos no la harían retirarse del juego, al menos sin devolverle de alguna manera el dolor que el le causó al mantener a su princesa a su lado por la fuerza…

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