Nada como un doloroso
golpe de brazo, contra el mueblecito que está alado de la cama, para empezar el
día lunes del terrible fin de semana que tuvo, al fin iría a trabajar, pero,
aún manteniendo el silencio, se dio cuenta de que el terrible novio, al que ya
en su mente llamaba como “el imbécil” no estaba a su lado para molestarla, hace
poco lo habría sentido, ya que los hombres tienen esa capacidad innata de ser
de temperaturas calientes, que regularmente, es beneficioso, pero para estas
aturas, Eduarda preferiría dormir en el frío de la cama vacía que alado de
semejante máquina de calor desagradable..
No escuchaba ningún ruidito,
regularmente, Carlos solía preparar el desayuno o andar por ahí a la madrugada estorbándole
el sueño a la cansada mujer que había despertado a la madrugada, solamente a
pasar más malos ratos..
“ahh fingiré que estoy
felizmente sola, hasta que el imbécil aparezca…” se levantó, sonriente por el
silencio.. Salió de la habitación.. Desperezándose.. Respirando profundo el
aroma de la soledad y al llegar a la sala.. Se topa con una botella vacía de
cerveza, que casi le provoca una magnífica caída, si no fuera por esos reflejos
felinos, estuviera sumergida en medio del resto de botellas que se encontró más
adelante…
“Oh por Dios, otro
error más del imbécil, será que hoy me puedo ir a trabajar en paz!!!?..”
A voltearse, miró al bulto,
que imaginó, habría pasado la noche enfriándose, se habría acostado, y luego
despertado nuevamente, lo miró con cierta indiferencia, y empezó a alegrarse
por lo que le esperaba.. Que el no iría a trabajar en ese estado, por lo que lo
regañarían, pensó en su horrible dolor de cabeza por la cruda.. Y así, pensaría
en el resto de consecuencias que esta actitud, le beneficiaría a ella y a su hambre
de justicia, aunque luego, en una milésima de segundo, se fijó que más que
bien, le haría muchos males si empezaba a preocuparse demasiado, solamente
quería dejarlo en un estado suficiente como para poder ir a trabajar, y que el
no le reclamase después que lo “abandonó” a su suerte..
Luego de hacer un
breve conteo, unas 12 cervezas no sería la gran cosa para un tipo como él,
Eduarda extendió el brazo y topeteando su cuerpo semidesmayado le dijo; “Carlos,
levántate.. Recuéstate en la cama o algo, es lunes, por si no te has dado
cuenta, deberías ir a trabajar”
El hombre, totalmente
ebrio de dolor, mas que de alcohol, extendió su mano mientras lloraba y le
dijo; “ No te vayas, abrázame!..” esa actitud la enfureció tanto, que se
arrepintió de haberlo despertado profundamente, se dio la vuelta, entró a su
cuarto, y se vistió, sin bañarse esta mañana, no soporta un minuto más…
Al salir, por
supuesto, sin desayunar, que hambre tendría después de semejante episodio,
recordó que obligatoriamente tendría que pasar por la sala para salir y, rogando
por que el desgraciado.. (si, subió de categoría) se haya vuelto a dormir en la
misma posición..
Rogando más aún por
poder aprovechar el momento para escabullirse y escapar, anduvo sin zapatos en
medio de la sala, evadiendo las botellas.. Delicadamente, como aprendió en el
ballet años atrás.. Recogió la llave, abrió la puerta y al salir, la cerró
delicadamente.. Mientras cerraba la puerta delantera.. Sintió como le temblaba
el cuerpo, tenía miedo, que situación más desagradable, seguramente, esto no
terminaría apenas en este instante.. Lo peor estaría por venir.. Un motivo más
para escapar.. Y un paso más hacia la libertad…
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