miércoles, 14 de marzo de 2012

Huyendo





Cuando Eduarda logró salir de el departamento, corría sin mirar atrás, como siempre que ha sido perseguida por esas personas que le han buscado en el transcurso de su vida.. Mientras corría, se le notaba en la cara el llanto, y antes de terminar la cuadra, entre quejas y lágrimas, se miraba a si misma, sin pasar un día, de las interminables veces que corría.. Se detuvo de repente a descansar en la entrada de una casa que dejaba un espacio suficiente como para no ser vista, y  pensaba…

Cuando apenas habrían pasado unos cinco años, una mañana como esta, o en la noche.. siempre recordaría esos momentos de desesperación, sufrimiento, que le obligaban a correr de su familia por ejemplo, cuando era pequeña, era más tolerante, mas respetada, por que era pequeña, pero cuando fue creciendo, con los años, la desvergüenza de parte de sus padres empezó a endurecer su corazón y cuando siempre llegaban a aquel punto, donde la empezaban a avergonzar, ella simplemente huía, por que no se daban cuenta siquiera de quienes estaban a su alrededor, que vergüenza para una adolescente, o niña que inicia su adolescencia, tener a un par de locos gritando en la calle, en la casa, en el bus, en todos los lugares posibles, en su vida encontraba la paz momentáneamente, y cuando las cosas fueron empeorando, simplemente no encontró la paz nunca.. Necesitaba huir, era lo único que sabía hacer, como es posible mantenerse alado de el dolor?.. Como enfrentar, en el caso de su niñez, un problema que ha mantenido hasta hoy, y sin darse cuenta, lo ha buscado con sus propios pies..

Siempre queriendo cambiar de ambiente, ahora terminaba discutiendo de la misma manera con un tipo que no respetaba nada..
Sentir miedo es horrible, correr para salvar el pellejo también lo es, pero huir para no ser atrapada por el hombre que ella amaba, era doloroso, ya a su familia hace tiempo que la conocía, hasta podía meterse el primer pretexto e irse con tal de no verles, pero ese hombre, ese fin de semana que fue un infierno, al menos ahora estaba aliviada, podía respirar pureza en el aire, y no tenía remordimientos por dejar al “amante intoxicado” si es posible, morirse en medio de su inconsciencia, aunque tuvo miedo de que se levantase de la borrachera y la persiguiera, por que todo en esta vida es posible..

Se subió al primer bus que la llevaría a su lugar de trabajo, vestida con faldas largas y saco de vieja, peinada de una manera sencilla, sin necesidad de llamar la atención, aunque lo hacía, Eduarda, era una mujer de belleza natural, que desplegaba cierto brillo, tuviese encima lo que tuviese.. de todas formas, se limpiaba la cara y se resignaba a ir a dar la cara, en su trabajo.. El último lugar donde le gustaría estar, ya que al medio día como máximo, Carlos se habría recuperado y seguramente estaría llamándola o por último en la puerta de la oficina, haciéndole pasar la vergüenza de la que huía sin poder escapar..

Al llegar a la oficina, entró directamente al baño.. Para poder lavarse el rostro, por que a pesar de pasarlo limpiando en el bus, mientras se hacía camino, no había dejado de llorar y eso la tenía muy preocupada, ya que si alguien lo notaría, sería terrible para su reputación, en las épocas de hoy, un hombre que golpea, que se emborracha y que tiene así a su mujer, es de avergonzarse, además, Eduarda, no tiene por que, no le falta nada, pero por dentro le falta todo…

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