miércoles, 22 de febrero de 2012

El Gran Día



Llegando un poco tarde a la oficina, un poco desarreglada, Isabel adora dormir.. ya que "dormir te embellece", como dicen por ahí.. entra, saluda, y se encuentra a un hombre físicamente bello.. blanco, para nada su tipo, pero himnotiza.. caminando frente a ella, prácticamente ni le regresó a ver.. salía como huyendo, serio, enternado.. con ese aire fresco inconfundible de juventud.. dejaba una cola de aroma desconocido y atrayente.. 

Enseguida lo sintió.. ella lo miró, y respirando profundo, simplemente supo que era el.. Lo odió.. tanto.. por que el no supo quien era ella, ni siquiera la miró.. "Y tanto que lo estuve esperando, simplemente es un pedante!".. 

No dejó de pensarlo, pero no se imaginó nunca que sería el.. el hombre de su desgracia.. el que le haría el mejor bien y el peor mal.. Simplemente, lo guardó para si misma en su mente por unos momentos, pero tenía en tanto que distraerse, que simplemente, lo apartó de su gran ego…

Unos días después, a todos se les notaba la intriga y la ansia por saber quien era aquel nuevo miembro de la oficina.. ella rogaba por que no fuera “él”.. Aunque aquel infalible sexto sentido lo sabía, es que lo había olido llegar, pero su mente lo negaba, lo negaba por encima de todo, y le molestaba la idea de que las compañeras se entusiasmen.. todos buscaban presentes, era como un miembro más de la nueva familia, a la que ella no estaría dispuesta a pertenecer, por que para ella este recibimiento, se había tornado en una guerra de atención, y él lamentablemente, estaba ganando…

Obviamente no se iba a quedar así.. el momento de darle la bienvenida llegó, y aunque huía del incómodo sitio, en algún instante de la noche se enfrentó con su presencia.. Casi forzosamente le miró a los ojos, lamentablemente su sexto sentido y las descripciones de las enamoradizas compañeras, le habían advertido que de el mismo pedante se trataba.. mirándolo, despectiva y altivamente, sonriéndole falsamente, pero por dentro, con el corazón en la mano de los nervios, y la ansiedad que le hacía sentir un extraño revoloteo en el estómago, no sabía si era de la rabia o de la atracción, ya que a ella parecía no escapársele un detalle..Su cara, el brillo de sus ojos, ni un fragmento de color de su piel, el contorno de su cara era perfecto, tenía la edad perfecta, podría desnudar su cuerpo y su alma, en ese momento y sin importar los presentes ,si él se lo pedía.. El simplemente la miró, como que fuese una persona interesante.. Muy profundo, muy tranquilo, muy sonriente.. la miró, la saludó, y ella, se excusaba por demorar tanto su presentación, se decía a si misma: "disimula"... el le sonreía, como perdonándole todo en la vida, como que desde ese momento partía una nueva historia.. Así ella lo sentía.. Así mismo es que sería..

Isabel, quedó encantada esa noche.. José, como le habían presentado, era la próxima víctima, pero ni se esperaba lo que el destino le haría vivir..  Para ella él era la oveja con ojos oscuros.. por la que perdería el control.. Como en la canción

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