Llegando un poco tarde a la oficina, un poco
desarreglada, Isabel adora dormir.. ya que "dormir te embellece", como dicen por
ahí.. entra, saluda, y se encuentra a un hombre físicamente bello.. blanco,
para nada su tipo, pero himnotiza.. caminando frente a ella, prácticamente ni le regresó a ver..
salía como huyendo, serio, enternado.. con ese aire fresco inconfundible de
juventud.. dejaba una cola de aroma desconocido y atrayente..
Enseguida lo sintió.. ella lo miró, y
respirando profundo, simplemente supo que era el.. Lo odió.. tanto.. por que el
no supo quien era ella, ni siquiera la miró.. "Y tanto que lo estuve esperando,
simplemente es un pedante!"..
No dejó de pensarlo, pero no se imaginó nunca
que sería el.. el hombre de su desgracia.. el que le haría el mejor bien y el
peor mal.. Simplemente, lo guardó para si misma en su mente por unos momentos,
pero tenía en tanto que distraerse, que simplemente, lo apartó de su gran ego…
Unos días después, a todos se les notaba la
intriga y la ansia por saber quien era aquel nuevo miembro de la oficina.. ella
rogaba por que no fuera “él”.. Aunque aquel infalible sexto sentido lo sabía,
es que lo había olido llegar, pero su mente lo negaba, lo negaba por encima de
todo, y le molestaba la idea de que las compañeras se entusiasmen.. todos
buscaban presentes, era como un miembro más de la nueva familia, a la que ella
no estaría dispuesta a pertenecer, por que para ella este recibimiento, se había tornado en una guerra de
atención, y él lamentablemente, estaba ganando…
Obviamente no se iba a quedar así.. el momento de darle la bienvenida llegó, y aunque huía del incómodo sitio, en algún instante de la noche se
enfrentó con su presencia.. Casi forzosamente le miró a los ojos,
lamentablemente su sexto sentido y las descripciones de las enamoradizas
compañeras, le habían advertido que de el mismo pedante se trataba.. mirándolo,
despectiva y altivamente, sonriéndole falsamente, pero por dentro, con el corazón en la
mano de los nervios, y la ansiedad que le hacía sentir un extraño revoloteo en
el estómago, no sabía si era de la rabia o de la atracción, ya que a ella parecía no
escapársele un detalle..Su cara, el brillo de sus ojos, ni un fragmento de color
de su piel, el contorno de su cara era perfecto, tenía la edad perfecta, podría
desnudar su cuerpo y su alma, en ese momento y sin importar los presentes ,si él se lo
pedía.. El simplemente la miró, como que fuese una persona interesante.. Muy
profundo, muy tranquilo, muy sonriente.. la miró, la saludó, y ella, se
excusaba por demorar tanto su presentación, se decía a si misma: "disimula"... el le sonreía, como perdonándole
todo en la vida, como que desde ese momento partía una nueva historia.. Así ella lo sentía.. Así mismo es que sería..
Isabel, quedó encantada esa noche.. José, como
le habían presentado, era la próxima víctima, pero ni se esperaba lo que el destino le haría vivir..
Para ella él era la oveja con ojos oscuros.. por la que perdería el control.. Como en la canción…

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