Era un gran dia de abril.. en el que el típico clima variante de la
ciudad se hacía odiar por los habitantes.. la gente vivia quejándose, por que
les ocasionaba enfermedades y disgustos, además que vestirse cada día era algo
digno de ser llamado hazaña, por que si te preparabas para el frío y la
tempestad, debías llevar el “equipaje” por todo lado a toda hora, a ver si al
clima le daba la gana de hacerte lucir aquella gran gabardina anti-agua… pero
en cambio, para mala suerte del que sale vestido ligerito, confiado en el sol..
el maldito clima siempre se las ingenia para mojarte entero.. hasta que tus
pezones te delaten del frío, sin importar el género.. empapado mirando las
gabardinas de los demás y preguntándote por que no le hiciste caso a tu
consciencia o por que si!. le hiciste caso a la pereza de no andar como
“equeco” llevando los abrigos… hubiera valido la pena a la final tanto
esfuerzo…
Total.. Isabel, llevara o no llevara abrigo, terminaba siempre caliente,
por lo que el mundo de alrededor le brindaba, podía dejar a cualquiera quedarse
mojado en medio de un charco, pero ella siempre andaba abrigada.. Isabel ama la
lluvia, siente que la hace ver más bella y más blanca.. Isabel, en las
tempestades, cuando anda sola, se pinta los labios de rojo para resaltar la oscuridad
de su cabello y se siente deseada por secos y mojados que la miren en la
calle..
Ese dia, empezó la vida de mi querida Isabel.. al llegar a su trabajo,
donde su jefe, que la adoraba estaba esperándola, acompañado, como casi todos
los dias de su mejor amigo y socio, que siempre la miraba con ganas..Para
variar.. Hoy había una buena nueva!.. le comentaron que vendría a trabajar un
nuevo socio, que sería médico, y que atendería temporalmente junto con ellos en
la oficina compartida, hasta independizarse.. que se le presentaría cuando
fuera debido, luego de la noticia, que le pareció, como caída del cielo..
recibió agradecimientos y felicitaciones por trabajar tan esforzadamente
y de seguro, con el nuevo jefe, vendría un nuevo sueldo.. o al menos una
significativa mejora..
Isabel adoraba vestirse elegante y salir al encuentro de sus amantes
luego de su trabajo.. Pensaba que el lugar donde se desenvolvía
profesionalmente era perfecto, que ella era la indicada, y que, aunque no
hubieran indispensables, ella se acercaba muchísimo a lo indispensable para los
demás..
Pasaron así los días, y se notaba el movimiento en la oficina, realmente
Isabel estaba expectante de cómo sería aquel tipo, que se lo imaginaba casi tal
cual, como el antiguo y jamás alcanzado amor de su vida.. aquel Doctor que
desde temprana edad vivía guardado en su recuerdo.. Mientras más recto de
carácter sea, más le fascinaba.. Se comentaba que sería un hombre de mediana
edad, no se le había visto la cara.. “ojalá sea como mi jefe o más joven",
no me importa que sea casado o soltero.. es solo para ver.. además, sea lo que
sea, tendré suerte con mi atracción fatal.. aunque no se dé nada entre tu y yo,
siempre seré tu “imposible”

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