Se sentó, cansada con los zapatos que le mataban,toda la noche estuvo del brazo de aquel tipo.. No baila mal, un español, de cabello azabache y ojos negros.. Nunca se había visto reflejada tan profundamente, esos ojos eran como la entrada a un mundo que la arrastraba en el mar de sus antojos, no le importaba nada, ni nadie que estuviera alrededor..
Miró la copa, que estaba medio llena, y la huella que su labial había marcado.. Se miraba el alma desde arriba, como queriendo explicarse a si misma desde otra perspectiva, como se ve, débil en este proceso..
Cuando reaccionó a su lucha interna de consciencia, recordó que la causa de la marejada de ideas, estaba con ella, el hombre de los ojos negros había desaparecido..
Buscó por todo el salón con la mirada, caminó de un extremo a otro en medio de la gente, encontró muchos ojos que se cruzaban en su camino, muchos miraron a los de ella, muchos ojos estaban acompañados de la mano de otras almas, atados, mirando la libertad de los de ella..
Pero ella nunca encontró los ojos profundos que buscaba..
Esos ojos fueron un oasis sin remanente de libertad..
"Se dice que la verdadera felicidad, es un momento de libertad...
Cuando miras esos ojos, no lo vuelves a olvidar..
Pero aunque mueras por regresar..
La vida es un camino de un sólo andar.."
Isabel

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