Mientras estaba mirando la luna desde la ventana del avión, imaginaba un montón de animales regodeándose en una danza sin fin bajo el mar... Un estruendo despertó a su madre y al resto de pasajeros que descansaban en medio de la noche, el piloto en medio de la turbulencia anunciaba un aterrizaje forzoso en una isla que se veía muy cerca...
En otra parte de el universo, una adolescente y su madre bailaban a orillas de la playa, juntas, solas.. cansadas ante el coqueteo de los hombres del lugar, se movilizaron casi herméticamente a un balcón, que daba al mar..
Eduarda miraba al horizonte, preguntándose si un dia su madre sería feliz, por que cada historia que le contaba, transmitía una desdicha profunda y si se sumergía entre esa agonía, moriría de tristeza..
se preguntaba si un dia ella misma sería feliz, y que tal vez la cadena se cortaría y se terminaría todo el lamento..
Al concentrar su desdicha en la oscuridad del cielo, observa la luz... se acercaba lentamente hacia la playa..
En ese momento mira a su madre parlanchina y la detiene, salen del bar inmediatamente, por suerte, madre e hija se conocían tan bien, que tenían claves para "huír sin explicar por que debes hacer caso"..
mientras ambas corrían, todo se desarrollaba normalmente, parecía que nadie había notado el objeto que parecería estrellarse con la cabaña..
Se detienen a unos 200 mts de la cabaña, pues habían salido como desesperadas y sus físicos no les daban más, Eduarda aprovechó para confirmar que sus ojos y su pánico no eran mal infundados.. Hubiera deseado mil veces seguir corriendo y no volver a mirar..
Un gran avión se precipitó sobre el agua, lo que representó una onda de ola que retiraba metros de agua de la playa..
Corrían hacia adentro lo más que podían.. Con el mundo que se saturaba de miles de sonidos al mismo tiempo y gente que tenía diversos tipos de reacciones..
Entraron al pueblo, donde autos atrapados unos entre otros, emitían todo tipo de sonidos estruendosos, el verles pasar, hizo que siguieran su ejemplo..
Muchas personas corrían detrás de ellas, todas tenían cada vez más miedo, pues, peor que el ruido es el sonido del silencio... El silencio siempre te avisa que lo peor está por venir..
Eduarda siguió corriendo y encontrándose gente que le ayudaba o que eventualmente la acercaba a esta ola..
Eduarda tampoco recuerda el momento en que su madre y ella se fusionaron, por que de repente tenía la voz de su madre en la consciencia, pero a la final, estaba sola...
Cuando ella terminó de correr.. miró atrás, todo lo que había tenido que avanzar y retroceder, los atajos que había tomado..
EL agua cubrió la parte baja de la isla arrasándo con la cabaña donde estaba apenas unos minutos antes..
A esa ola le siguieron muchas otras de las cuales tuvo que escapar..
Correr contra lo natural en cierto sentido es una pérdida de tiempo... El mar un día te puede alcanzar.. Pero por eso no te vas a detener... o si??..

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