domingo, 10 de marzo de 2013

Su confesión..


La libertad del hombre que amo, es el mayor tesoro que guardo en mi corazón.. 

No es el primer hombre libre del que me enamoro.. Pero si es, de quien más perdidamente me he enamorado, no encontraré jamás alguien por quien sienta tantas cosas a la vez.. Tal vez me enamoro también de la libertad que le envuelve en un haz de energía y le hace tan feliz.. 

Él es un hombre imperfecto.. Que está en el centro de un laberinto hecho de espejos, donde se ven apenas partes de su vida y de su esencia... Otras partes, las más profundas, están ocultas como hilos invisibles detrás de los espejos, desde lo alto, él parece estar moviéndolos, para reflejar solo lo que quiere mostrar..

Yo puedo ver los hilos que están detrás de los espejos, aquello que intenta ocultar, me refleja su mirada.. El miedo a sus propias actitudes, sentimientos y hasta a su propia libertad, le delata.. En medio de su oscuridad, soy la luz que le desnuda el alma, y no le permite escapar por completo de su verdadera realidad, es vulnerable en mis manos, y no sólo por eso..

Siempre he dicho que una persona que duerme en mi compañía es tan indefensa... Dormir junto a otra persona es entregarle tu vida en sus manos..

Yo me siento dueña de sus emociones, de su sonrisa, y hasta de una parte de sus lágrimas, aquellas que guarda detrás de los espejos, nunca más, volverá a llorar, a sonreír o a meditar sin tener parte de mi nombre en sus sentimientos, en sus expresiones, en su respiración...

Pero esto no es una maldición... Este hombre, especial, libre y atrapado en sus propios pensamientos.. Es apenas un reflejo más... 

Es el reflejo de mi espejo.. Aunque yo no soy como él,  un laberinto... Soy un tanto más vulnerable que él, ya que estoy atrapada en su alma, sumergiéndome extasiada en la felicidad de su libertad.. 

Temo que este momento sea el último.. Una horrible sensación de frío nace en mis entrañas cuando pienso que no estará aquí algún día...

Yo también aprendí a ser libre, pero siento que le pertenezco.. Y le abrazo, con todas las fuerzas de mi corazón mientras suena nuestra canción, aquella que aún no escoge como nuestra.. Esa canción de libertad.. Libertad de escogernos en cada momento, de abrazarnos y perdernos en el tiempo eterno que poco a poco se desvanece junto al olor que deja en mi cama cuando se va, para tal vez.. No regresar jamás..

He descubierto la felicidad de la libertad a su lado.. Eso me ha dejado, como un gran regalo.. ahora me siento tan libre.. Como para decirle que le he amado.. Y que ese sentimiento.. No está solamente conjugado en pasado...

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