Era una noche que
nadie jamás olvidaría, la fiesta en una casa dentro de un club, en medio de
muchas otras que estaban vacías, era una casa de verano, que le pertenecía a
los padres de un amigo.. La Parte exterior se conformaba por 3 garajes
divididos por unas pequeñas estatuas de Venus blancas, en el interior, no
faltaba ningún tipo de lujo, pero solamente le atrajo el piano, era negro azabache,
brillaba como ningún otro objeto por más caro que fuere, estaba en un extremo
de la sala.. Solitario desencajaba con el ambiente de la sala…
A nadie le importaba el piano, en manada se
dirigieron hacia el patio de atrás, la música guiaba a los jóvenes hacia la diversión,
en el patio se veía una piscina con iluminación interior… El lugar estaba rodeado
de arbustos frondosos que delimitaban una gran área verde…
Entre la piscina
y la puerta de la sala estaban dos mesas con sus respectivos parasoles, donde
se acomodaron varias botellas de alcohol, en ellas todos empezaron a consumirse…
A desgastarse en medio de bailes y risas, que no estaba mal… nada mal…
No pasaron un par
de horas, para que la monotonía de la diversión se vuelva tan pesada como la
molestia que los zapatos le estaban causando… Recordó el piano, solitario, que debía
encontrarse en la sala… Así que no dudó en acercársele, a la final, nadie notaría
su ausencia…
Lo miró de cerca...
Sonriéndole... Le tocó con gran delicadeza.. Perfectamente hecho, no tenía una
raya, parecía que nunca antes había sido utilizado, y no solamente eso, sentía como
el objeto casi le hablaba, y le escuchaba, se imaginaba como fue hecho… Éste tenía
energía en exceso, tenía ilusión de ser tocado por alguien que lo amara, así
como ella… Mientras el instrumento le contaba su historia… Su mano se rozó con
la de alguien más…
-Hola… Es
hermoso, verdad?
-Si… Si al menos
supiera tocar, lo disfrutaría mucho más…
-Yo puedo tocarlo
para ti.
-En serio?, Por
favor, hazlo…
Eduarda lo
observaba… Con total atención, sus manos eran largas, bien cuidadas, delicadas,
sentía que sus dedos apenas rozaban las teclas del teclado, era como si fuesen
uno solo…
Cuando la pieza había
terminado, abrió los ojos al mundo de su alrededor, recordó dónde estaba, vio
que unas cuántas chicas del jardín se acercaron a ver la maravilla ye al
talentoso… La conversación, que más parecía un interrogatorio básico, sonaba a
un conjunto de elogios mal hechos que desbordaba total ignorancia… Esto le provocó
dolor de cabeza instantáneo… Cuándo él la miró, ignoró a las voces y
simplemente siguió tocando… Una y otra canción hasta que poco a poco las personas fueron
desapareciendo…
La mezcla de las
notas los llevó a tocarse el uno al otro.. A sentirse no solamente entre música
sino directamente en la piel, sus almas se sincronizaban, se contaban sus vidas
con la mirada… Sabían afuera, en el mundo habían sufrido… Se abrazaban consolándose…
Delicados e intensos al descubrir sus cuerpos y sus vidas una frente a otra..
Se besaron hasta quedarse dormidos, ella se sintió tan feliz… Sabía que esto
era especial, y aunque, no lo creía por completo, el calor que sentía a su lado
le convencía de la felicidad…
Al despertar, se
hallaba sola.. Sentía aún ese tacto sobre su piel, pero estaba sola… Se levantó
y sintió una punzada en la vagina, había sido su primera vez y estaba sangrando
un poco… Al acomodarse, limpiarse, caminando despacio, salió a buscar a aquel
que le robó más que una sonrisa, no lo encontraba dentro de casa…
No se fijó que algo faltaba aparte de él en la
casa… Todo estaba en silencio, había amanecido apenas… Botellas estaban a medio
terminar, basura, ropa, zapatos y demás cosas estaban dispersas en todas
partes, la casa estaba distinta, poco le importaba.. Buscó tanto, hasta que
terminó en el patio… Enseguida se escuchó en todo el lugar un grito agónico, agudo,
que despertó a todos… “Es él!.. Gritaba, mirando la impavidez de los que
llegaban.. Está muerto!!.. A sus espaldas, susurros, y risas por lo bajo, hasta
que alguno de ellos se aventuró a decirle: “No exageres…Estos estúpidos borrachos
lanzaron el piano a la piscina, pero tranquila.. Es sólo un piano…”

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